XXI
¿Dónde sugieres,
amor
amor
que guarde este cariño?
Y es que impero guardarlo
sellado y con candado
puesto que hoy mismo lo he visto
morir furtivo entre mis brazos
¿Acaso en la chispa
maravillosa de tus ojos
que asomaba cuando hablabas
de las bondades del mar rojo?
¿Acaso en el beso
prometido de tus labios
dado forma por mil sueños
y de ninguno despertado?
No será posible,
amor
guardarlo en ningún lado
Ni en la amargura del invierno
ni en la dulzura del verano,
si acaso en los susurros
marchitos de los vientos otoñales
que a veces me figuran
decirte que
te amo.
te amo.